29 de marzo de 2010

EL NUEVO PERIODISMO Y LOS NUEVOS MEDIOS

Si todas las profesiones han tenido un largo recorrido para alcanzar el meritorio reconocimiento de la misma no cabe duda que el periodismo es una de las que más ha tenido que luchar por su dignidad. Al igual que en muchas otra áreas laborales, nos estamos aproximando a una nueva concepción de la misma, en la que se mezclan los profesionales formados en el "viejo periodismo" (casi todos), los expertos en diferentes áreas y los usuarios de redes y blogueros.

Durante muchos años el periodista fue vocacional, pero sin formación específica. No tanto porque no surgieran buenos profesionales de las facultades de periodismo sino porque el acceso a la profesión no obligaba a contratar a gente que procediera de las mismas, si bien, por lo general,  han solido ser profesionales con formación universitaria.

Y, una vez dentro de la rueda, las oportunidades siempre han sido limitadas. No obstante podemos afirmar que la gran mayoría son excelentes profesionales desarrollando su trabajo en buena parte de los medios convencionales (independientemente de su formación).

Pero la llegada de la llamada Web 2.0 ha traído tres hechos importantes:
  • La existencia de blogs, páginas para compartir imágenes, etc, ha permitido que la información sea más accesible, rápida y especializada.
  • Los usuarios de la red confían más en lo que se publica en los blogs y las redes que lo que publican los medios convencionales. Por un lado, por la confianza que emana de la participación colaborativa de la red y, por otra, por el hastío de la información sesgada de los medios tradicionales.
  • Esta presencia en la red obliga a los medios (ya sean radio, prensa, televisión....), a plantearse un nuevo modelo de negocio.
La experiencia de la industria de la música es el ejemplo más claro de la falta de adaptación a una nueva realidad emergente. Con el surgimiento de la música en formato digital (los CDs de música vienen de los primeros años 80), la industria musical mantuvo su estrategia y sus políticas, adaptando únicamente el formato en el que ofrecía su producto. Si bien en los años 60, con el nacimiento de las cintas de audio-cassette (sí, los casetes de toda la vida), sufrieron un duro revés hasta que se dieron cuenta que no podían impedir la grabación privada en dicho soporte, el proceso que se implicaba en el acceso a nuevos formatos musicales les superó rápidamente. Pensaron que podían seguir cobrando lo mismo por un soporte más económico (lo que, evidentemente implicaba un mayor margen de beneficio), y que el público continuaría accediendo a sus productos por medio de las distribuidoras habituales. Pero el formato digital no trajo consigo un abaratamiento del producto y facilitó la creación de un mercado paralelo, fuera del campo de acción de las discográficas, que fue el de las descargas.

La radio, la televisión y, sobre todo, la prensa, se están enfrentado ya a un cambio con un nuevo modelo de usuario. Ya no somos usuarios pasivos que consumimos y aceptamos lo que emiten o publican. Somos participantes de la noticia. Y los medios están empezando a establecer nuevas formas de negocio. Ahora podemos descargarnos los podcasts con reportajes o informaciones para consumirlos cuando deseemos. Los usuarios de la red no nos conformamos con leer en ella los artículos publicados en los medios impresos.

El usuario de la red es crítico y está bien informado. No quiere que su periódico en la red le repita lo que está impreso, sino que le ofrezca lo que está pasando ahora. La gran mayoría de medios (fundamentalmente, los escritos, pero también, aunque en menor medida, la radio y la televisión) mantienen sus páginas plenamente actualizadas al minuto y, además, han abierto la puerta a la colaboración del usuario, ya sea por medio de sus opiniones, por ventanas de Twitter o por foros. 



Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo soporte, que es un híbrido entre el periódico, la radio y la televisión. Los periódicos están en cifras de venta anteriores al año 2000, y eso que llevan mucho tiempo recurriendo a métodos de fidelización contra sus propios márgenes y contra su propia misión de negocio. La radio y la televisión se ven afectadas también por un claro envejecimiento de sus usuarios, no tanto  porque ganen nuevos espectadores de más edad, sino por la aversión de las generaciones más jóvenes hacia ellos y la nueva relación que mantienen con su ordenador.

Hasta ahora todos estos servicios en la red han sido gratuitos. Pero, como era de suponer, este modelo está ya en una imparable evolución hacia el servicio de micropago o un servicio freemium. Hace cinco o seis años fueron varios los medios de comunicación que optaron por crear servicios de pago, pero fracasaron. No porque no fuera el modelo a seguir, sino porque el mercado no estaba lo suficientemente maduro, ni en España (El País, El Mundo) ni en otros países (The New York Times, The Times...). La versión dominical del periódico británico The Times parece ser el que dio el pistoletazo de salida hace unos meses a este nuevo modelo. En junio de este año, separará las webs de las dos cabeceras y hará desaparecer el actual formato de Timesonline, convirtiéndolo en Times+, que será una versión para la que habrá que acceder por medio de pago. La cabecera más prestigiosa de Estados Unidos, The New York Times está trabajando sobre una versión freemium y, en España, el periódico El Mundo ya ha dado su salto con El Mundo en Orbyt. Y, por supuesto, sin publicidad. O ésta será de otra manera. Ya no puede ser invasiva, como hasta ahora.

Ver imagen en tamaño completo¿Por qué ahora sí? El mercado está mucho más maduro, está ya preparado. El acceso a la red cada vez está más cerca de universalizarse (al menos, en el Primer Mundo). Cada vez van surgiendo nuevos aparatos que nos conectan con la red. Y cada vez dispondremos de mas puntos de acceso gratuitos y de un menor coste de nuestra conexión doméstica.

Y, cada vez más, queremos recibir la actualidad en el momento presente y ser partícipes de la misma. Y los medios deben sobrevivir. Pese a la caída de prestigio o reconocimiento de los medios tradicionales la sociedad no puede depender de lo que encuentre a través de Google o de sus redes sociales favoritas. La nueva sociedad que estamos generando va a seguir precisando de profesionales que les cuenten en tiempo real lo que está sucediendo y que les ofrezcan, igualmente, la reflexión reposada de lo acontecido. Quizá no todos los medios sobrevivirán a este cambio, pero es el camino que deben seguir si pretenden perdurar.
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