27 de junio de 2018

Vídeo vertical: o te adaptas o te quedas fuera


El vídeo se ha convertido en una herramienta casi imprescindible en las estrategias de marketing digital. Y su éxito no viene provocado por la efectividad de las acciones de vídeo en la red o fuera de ella (que también). Los usuarios forman parte de la enorme fuente de información visual que aportamos a la red. Si a esto le sumamos la parte tecnológica obtenemos el cóctel perfecto para entender la importancia de la difusión de contenido en vídeo.
Atrás han quedado los tiempos en los que se podía, a nivel profesional, usar un sencillo smartphone para grabar contenidos en vídeo para compartir. En los últimos años la calidad de imagen y la postproducción han resultado básicas. La producción técnica debe ser cada vez más sofisticada y profesional si deseamos obtener un buen retorno de la inversión y cumplir con los objetivos propuestos para la creación del contenido en vídeo.
Pero los usuarios juegan otra liga. Cualquier cosa que se graba con un teléfono puede ser suficiente para subirlo y compartirlo en medios sociales e, incluso, conseguir una viralidad interesante. Y aquí es donde surge el conflicto entre los “profesionales” y los usuarios. Normalmente la mayoría de los vídeos grabados a través de smartphones suelen hacerse en formato vertical. ¿Por qué tienen más éxito las grabaciones es este formato, a pesar de los “bordes negros”?
Existen varias razones. Por un lado, tenemos la forma en la que los usuarios sujetan el móvil con sus manos. En la mayoría de las ocasiones sujetamos el móvil en vertical, tanto para ver las apps como los contenidos de las mismas – incluidos los vídeos.
Por otra parte, la mayor frecuencia de visualización de estos vídeos se hace a través de los móviles.  Esto implica que los usuarios, que acabamos de decir que sujetan su móvil en formato vertical, ven esos vídeos en formato vertical. Y desean ver esos vídeos en formato vertical. Esto contrasta con los profesionales, que prefieren publicar en formato horizontal para aprovechar todo el espacio disponible y evitar esos bordes negros en los laterales.
Debemos considerar también que las redes sociales escuchan y atienden los requisitos de sus usuarios. Snapchat, Instagram y, en menor medida, Facebook propician la emisión de vídeos verticales, ya que es el formato ideal de los usuarios. Netflix ya permite ver trailers en ese formato. You Tube todavía se resiste, pero está trabajando en integrar la visualización vertical, sobre todo en las aplicaciones de móvil.
Esta semana ha nacido IGTV como canal de Instagram para vídeo largo. Y su formato es el vertical. Atiende a las características de los usuarios. La competencia de Instagram con Snapchat (no tanto en Europa, pero sí en Estado Unidos), es muy fuerte y ambas empresas están compitiendo por ser la plataforma de referencia de imagen, sobre todo en el mercado de la gente más joven, que ya le ha vuelto la espalda a Facebook.
Surgen distintas preguntas a las que deberemos encontrar respuesta. La primera es si IGTV conseguirá acabar con la hegemonía de You Tube. Mi impresión es que, si no le destrona, va, al menos, a hacerle bastante daño. Los vídeos efímeros de Instagram pueden servir para que los usuarios compartan lo que quieren compartir durante el tiempo de presencia del archivo en la red. Es una de las características de esta red que la separa de la competencia. Por otro lado, Instagram ha conseguido superar el concepto de red para adolescentes y, a diferencia de Snapchat, tienen muchos usuarios que superan la edad de los adolescentes.
¿Qué va a pasar con los profesionales (sobre todo aquéllos que abominan del vídeo vertical)? La respuesta es sencilla: o te adaptas al mercado o te quedas fuera.
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