2 de diciembre de 2007

Seguimos suspendiendo

Las filtraciones que el periódico Magisterio publicó recientemente sobre los resultados del Programa PISA de la OCDE para las áreas de ciencias, Lectura y Matemáticas en 2006 han causado un gran revuelo en la comunidad educativa española. Y han hecho sangre. Duele admitir el más que mejorable estado educativo español.

Hace unas fechas comentaba en este blog los resultados del informe que la consultora McKinsey había publicado en septiembre de este año y las conclusiones a las que había llegado.

El proceso de selección de profesorado en nuestro país es seriamente deficiente. Los centros de titularidad estatal se nutren de personas que superan una serie de pruebas de dudosa fiabilidad y de nula indicación de calidad en el aula. Los "méritos" que se acumulan a lo largo de los años no son sino años de tránsito en los que quienes entraron por vocación terminan por sucumbir en la farragosa burocracia funcionarial y solo buscan un espacio en el que puedan dejar transcurrir sus años hasta su jubilación de la manera menos cansina posible.

En los centros privados la selección no suele ser mejor, ya que se suele recurrir a cubrir las posibles vacantes de la manera más rápida posible, ignorando las potenciales aptitudes docentes de los candidatos.

¿Dónde están los mejores docentes? ¿Cómo se seleccionan? Quizá deberíamos echar un vistazo a los países punteros, como Finlandia o Corea del Sur. Pero, como primer paso, deberíamos poner en crisis todo el sistema actual y concienciarnos de que los mejores docentes no se seleccionan por vacantes producidas a través de inútiles pruebas de oposición. Un docente no puede quedarse "de por vida" con un puesto solo por el hecho de haber superado una serie de pruebas que no demuestran en absoluto su eficacia. El buen docente se va creando a lo largo de los años y, si bien buena parte de su formación debe ser adquirida con anterioridad a la obtención de un puesto, debe estar dispuesto a seguir una formación continua a lo largo de todo su periodo laboral que le hagan merecer el trabajo que está desempeñando.

Y, hoy en día, todos sabemos que no es así.

Aunque resulte falto de humildad, debo remitirme a mi artículo titulado La asignatura pendiente de la educación para encontrar las recomendaciones de McKinsey para mejorar el sistema educativo. Y considero que son aplicables en cualquier parte, ya que son el fruto de la experiencia en los países con mejores resultados. No debemos dejarnos llevar por los catastrofistas que critican los innumerables cambios estructurales que el sistema educativo español ha sufrido en los últimos años. Si bien es cierto que el actual parece mejorar y actualizar los aspectos más salvables de la LOGSE, lo cierto es que resultan insuficientes para obtener generaciones mejor formadas, ya que seguimos fallando en el aspecto más fundamental: La aptitud y la actitud del docente. Sabemos que la generalización, obviamente, acarrea injusticia, aunque sea solo de forma testimonial.
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