9 de octubre de 2007

"Mobbing" en vuelta rápida

Estamos asistiendo en las últimas semanas, en los últimos meses, a un ejemplo clarísimo y muy popular de lo que podríamos calificar como “mobbing” o acoso en el trabajo. No en vano estamos hablando de una persona joven, audaz y, ante todo, muy competente. Su empresa, sin embargo, está optando por favorecer a un advenedizo, hijo putativo del máximo responsable, que, aun cuando ha demostrado buenas formas en su profesión, es demasiado insolente e irrespetuoso para con quien debería ser su superior. A estas alturas del párrafo me imagino que quien lea este artículo ya habrá caído en la cuenta de que me estoy refiriendo al piloto español Fernando Alonso y al equipo McLaren de Fórmula 1.

Son distintas las definiciones que se otorgan a la palabra “mobbing”; Wikipedia la define como “…tanto la acción conducente a producir
miedo o terror del afectado hacia su lugar de trabajo, como el efecto o la enfermedad que produce en el trabajador. Esta persona o grupo de personas reciben una violencia psicológica injustificada a través de actos negativos en el trabajo de sus compañeros, subalternos (vertical ascendente) o superiores (vertical descendente o el tradicional “bossing”), de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado …”. Una expresión comúnmente unida a ésta es otro anglicismo, el “bullying”, aunque éste se caracteriza por una demostración clara de violencia. El “mobbing” es mucho más sutil, pretende no dejar huella en el afectado y solo busca el descrédito profesional del mismo.

Independientemente de las justificaciones que puedan aportar unos y otros, lo cierto es que, en un trabajo en equipo, la creación de un conflicto con un miembro del mismo, apoyado por la dirección y secundado por buena parte del mismo, solo origina un problema personal grave para el afectado y un serio deterioro para el éxito de la empresa, ya que se empleará más tiempo en alentar y planificar las acciones de desgaste contra ese empleado y menos en acciones que puedan revertir en el beneficio competitivo de la empresa. En los estudios que existen sobre el tema se afirma que suele ser el reflejo de una entidad desgastada y desatendida frente a un trabajador brillante y competente. Aun cuando existen ciertos rasgos de la personalidad del joven piloto español que podrían resultar inicialmente molestos, lo cierto es que las acusaciones que se han vertido sobre el comportamiento de su supuesto compañero de pilotaje y contra la escudería, así como las reacciones de buena parte del equipo ante circunstancias positivas o negativas de la mera competición, son muestra evidente de lo que podríamos calificar como “mobbing”.

Y esto está sucediendo en directo, con cámaras y micrófonos como testigos. Diariamente esta situación se está dando en muchas otras empresas, en muchos otros anónimos “Alonsos”, sin que tengamos constancia de ello. Pero, así como el asturiano tiene la oportunidad de expresar sus sensaciones, muchos otros tienen que callar y aguantar. No obstante, el ejemplo del joven piloto español puede servir a muchas personas a verse reflejadas en dicha coyuntura y puede suponerles un soplo de aire fresco en medio de un entorno tan contaminado.

Según el psicólogo alemán
Heinz Leymann, el conflicto entre Fernando Alonso y McLaren estaría en la Fase 5, es decir, la última, la de marginación; literalmente, “La marginación es potenciada por "compañeros" deseosos de obtener beneficios o prebendas a expensas de los derechos usurpados al acosado y que serían incapaces de conseguir por los cauces ordinarios. Además, en esta fase el personal subalternos (administrativos, becarios, residentes, personal en practicas) aprovechan para hacer todo tipo de humillaciones, faltar el respeto al acosado, crear rumores malignos y comentarios vejatorios, falsedades y calumnias: todos quieren hacer "méritos" ante al acosador, al que temen con pavor y es quien reparte favores y consiente las conductas más miserables.”. Tras esta fase, Leymann argumenta que solo hay dos salidas: o la destrucción moral y psicológica del acosado o la Fase de Recuperación, en la cual, gracias al comportamiento de algunos miembros del equipo, gracias a la incorporación a otro equipo, gracias a la acción de la ley, el acoso cesa.

¿Seguro que no conocemos a otros “Alonsos”? ¿No hemos estado alguna vez en situación similar? ¿Alguien no se siente identificado en las acciones de alguna de las partes?
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