9 de septiembre de 2007

Demasiado joven, demasiado viejo

Estoy haciendo un pequeño sondeo laboral para identificar ciertas tendencias en el posicionamiento de empresas ante nuevos retos laborales y percibo, no sin cierta angustia, una tendencia casi esquizofrénica en la que se buscan talentos entre entre 25 y 30 años, con titulación universitaria y, preferiblemente, posgrado, para puestos de responsabilidad con salarios mileuristas o muy próximos. Y esta tendencia no es exclusiva de la empresa española; según estoy sondeando en el mercado laboral de otros paises europeos, las preferencias suelen ser comunes.

Por lo tanto no me sirve la tradicional excusa de que el mercado laboral español está marcada por la cutre visión cortoplacista de muchos empresarios. Aun cuando todavía quede un trecho por recorrer, la empresa española está consolidándose dentro del esquema de globalidad en el que vivimos y del que no podemos sentirnos ajenos. Habrá que buscar otras razones, más globales, para esta tendencia. cierto es que la sociedad española goza de unas peculiaridades que la diferencian en gran medida de los paises del entorno, pero la explosión de la "burbuja hipotecaria" de Estados Unidos nos demuestra que, incluso aquellos problemas que parecen más propios, resultan ser bastante coincidentes.

En el estudio que estoy realizando se aprecia cómo la experiencia es un valor indiscutible, pero tiene que ir ligada a la juventud. Esta contradicción resulta difícil de superar, puesto que quien es joven suele carcer de la experiencia necesaria y quien ya dispone de dicha experiencia ha superado la barrera de edad para la disponiblidad en el mercado laboral. Por supuesto, el rango de edad de más de 45 años está ya reservado para el cementerio de los elefantes y solo la casualidad puede otorgar alguna opción al grupo de 35 a 45.

Así tenemos que se busca experiencia y juventud, a la par que personas bien formadas. La formación puede conseguirse, pero la experiencia no puede ir nunca ligada a la juventud, salvo alguna notable excepción. La fecha de nacimiento no debería ser un obstáculo para moverse en el mercado laboral si no fuera porque el mercado ofrece casi de manera exclusiva salarios que solo gente joven, con la necesidad de engordar su historial profesional, puedan aceptar. Pero, el siguiente paso es el más difícil; cada vez cuesta más armonizar trabajo, salario y experiencia. Cada vez encontramos más agudo el salto al pasar de ser demasiado joven para un incorporarte a un puesto a ser demasiado viejo para poder aceptarlo.
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