28 de noviembre de 2010

Wikileaks vuelve a demostrar que las mordazas informativas de antaño no sirven en la Red

La difusión por parte de Wikileaks a través de algunos de los diarios mundiales de más prestigio (The New York Times, Le Monde, Der Spiegel, El País, The Guardian) de nuevos documentos secretos del espionaje estadounidense demuestra que la Red está por delante y por encima de cualquier tipo de presión o de chantaje por parte de cualquier tipo de gobierno. No vale que se impongan filtros a redes y páginas (como sucede en países como China, Irán, Cuba, etc), ya que la Red es mucho más rápida y práctica que todos ellos.

Quien pretenda imponer trabas a la libre difusión de información a través de la red se va a encontrar con posibles filtraciones y, sobre todo, con los ciudadanos, los usuarios, que son, en última instancia, quienes acreditan con sus entradas a las páginas la validación de una información. Internet se vuelve a acreditar como el medio de comunicación más eficaz y, a la vez, más democrático. La Red se coloca por delante de cualquier otra fuente. Y el criterio de veracidad y de reputación viene marcado por la generación de contenido.

Esta misma semana, en una de mis clases, comenté que debía ser muy gordo lo que se anunciaba que podía publicar Wikileaks ya que se estaba tratando de difundir informaciones contradictorias y, en todo caso, no muy sostenibles, sobre Julian Assange. Casualidad que los documentos ya estuvieran en poder de los medios de comunicación ya citados y que se hubiera decidido su publicación en la tarde-noche de hoy. O no.
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