8 de febrero de 2010

La importancia de los contactos en las redes sociales

Todavía hoy en día existen personas que dudan de la eficacia de las redes sociales para encontrar respuesta a sus necesidades. Incluso algunos de quienes pretenden parecer estar implicados en ellas son reacios a la hora de entender la importancia de los contactos personales en las mismas. Sin embargo, una gestión efectiva de los mismos permite obtener un rendimiento muy importante, que puede servir para encontrar quien nos ayude a solucionar un problema, convertirse en cliente, proveedor, socio, etc.

Los contactos en las redes son la esencia misma y la clave en el éxito y desarrollo de las mismas, así como de la efectividad que el usuario pueda obtener de ellas. Hay quienes, con mira muy limitada, gestionan sus contactos como si fuera su lista de correo; prefieren tener pocos en cantidad, muy conocidos para él y de su entorno más cercano, no más allá de unas decenas. De esta manera difícilmente podrán considerarse parte de la red, ya que solo forman parte de la suya su círculo más próximo, probablemente, incluso, conocido y reconocido fuera de la esfera de la red.

Hay quienes, por el contrario, en poco tiempo, disponen de una red inmensa, pero que son incapaces de gestionar.

¿Qué cantidad de contactos es la adecuada? Si asumimos la teoría del reconocimiento de personas, la mente humana puede fácilmente identificar unos 250 rostros conocidos y unos 350 nombres. De aquí podemos inferir que, cualquier cifra inferior a esas supone una infrautilización de la red.

A partir de aquí se puede gestionar hacia el infinito. Pero con ciertas limitaciones. La mayoría de las redes permiten el uso de etiquetas o tags, lo cual se convierte en una herramienta básica para la organización de los contactos. Es aconsejable la creación de una serie de etiquetas que nos permitan agrupar a todos nuestros contactos en diferentes categorías. Podemos optar por criterios geográficos, profesionales, tipo de contacto, etc. Pero es básico que todos nuestros contactos estén debidamente etiquetados.

Muchos contactos que establecemos o “nos establecen” en una red pueden no ser interesantes o útiles en el momento en que se integran, pero no podemos despreciar su potencial futuro. En ese sentido debo reconocer que me ha sido muy útil admitir en redes en las que llevo muchos años, como Facebook (desde 2006) o Xing (desde 2005) a contactos que, inicialmente no me podían aportar valor pero que, con el tiempo, han sido de gran utilidad personal y, sobre todo, profesional.

Y no solo son importantes los contactos directos. Resultan mucho más importantes los contactos de segundo o de tercer grado. No voy ahora a describir el experimento de Stanley Miligram en los años 60 del siglo pasado sobre las etapas que llevaba enviar a través de conocidos una carta de Nebraska a Boston o la réplica del mismo por medios electrónicos que llevó a cabo Duncan Watts en 2002. Pero sí considero importante la teoría que defienden Nicholas A. Chirstakis y James H Fowler en su best seller del año pasado Connected:

Seis Grados de Separación y Tres Grados de Influencia

En este libro se acentúa la influencia que los contactos tienen incluso en aquéllos de tercer nivel. Es por ello que, tan importante como una buena red de contactos directos es la subred que inmediatamente se establece de contactos de segundo nivel y de tercero. Tanto por lo que nos pueden influir como por lo que podemos influir en ellos.

De ahí que sea interesante crecer en el número de contactos y aprovechar las sinergias que se pueden llegar a establecer con los contactos de segundo o de tercer grado. Desgraciadamente, en muchas redes, desconocemos hasta qué punto llegan nuestros contactos a estos niveles. En otras sí tenemos la posibilidad de medirlos e, incluso, de acceder a ellos.

La calidad de los contactos vendrá dada únicamente por el valor que puedas aportar a ellos y ellos puedan hacerlo a ti. Sin duda que una gestión efectiva de los contactos te puede permitir identificar las personas que te pueden ayudar a sacar un proyecto adelante.


Nunca deseches un contacto, salvo que entiendas que es un spammer o un bot. A quien hoy no ves su potencial de aporte puede ser preciso en un futuro. La diversidad enriquece. Los contactos son la clave en el funcionamiento de las redes. Una red sin contactos muere, ya que no tiene miembros y no está viva. En tus manos está la eficacia o ineficacia de tu pertenencia a una red. Y, sobre el número de redes en las que se puede o debe estar, hablaremos en otra entrada.
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