10 de noviembre de 2008

NO ES VERDAD (O CASI NO...)

Las últimas semanas se está difundiendo por internet un manifiesto sobre la situación de la educación en España, promovido por la Red IRES. Si bien no se puede comulgar con la totalidad de su contenido, sobre todo porque hace poco hincapié en el rol del docente, entiendo que es un documento suficientemente válido para valorar la situación actual de la educación.

El manifiesto enfatiza un aspecto claro y rotundo: en España se educa ahora igual que hace treinta, cuarenta o cincuenta años. Básicamente, y recogiendo contenidos textuales, se sigue trabajando con la "...transmisión directa de contenidos inconexos y, no pocas veces, desfasados e irrelevantes, en el aprendizaje mecánico y repetitivo, en la evaluación selectiva y sancionadora y en la prolongación de la jornada escolar de los menores con abundantes deberes y tareas.". Asimismo el manifiesto incide en que continúa dándose el grave error de concepto de aprendizaje, "...identificando el saber con la capacidad de retener información hasta el día del examen."

Curiosamente, el manifiesto hace una defensa de los contenidos de la LOGSE muy en la línea de lo que he manifestado en otras entradas de este blog: "El ideario psicopedagógico de esta ley, por más que planteaba cambios de gran interés, nunca llegó a penetrar en la mayoría de las aulas." Es decir, defiende la tesis mantenida por mí en otras entradas de este blog de que la LOGSE no fracasó por sus contenidos, sino por la incapacidad para aplicarlos, tanto por parte de los docentes (quienes tuvieron una alta responsabilidad en este hecho), como de las instituciones educativas, por no favorecer la aplicación racional de la misma.

El Informe PISA recalca el continuo retraso del panorama educativo español. El manifiesto incide en que "... se pretende enseñar más contenidos, con formulaciones más abstractas y en edades más tempranas." Como ya nos referimos en su día, las únicas remodelaciones en el sistema educativo español son insustanciales, ya que solo hacen énfasis en los contenidos y no en la forma de ser adquiridos. Coincido con el manifiesto en "...la debilidad del conocimiento de gran parte del alumnado. Pero los estudiantes fracasan, precisamente,porque el modelo de enseñanza transmisivo y tradicional, y no otro, no provoca en ellos un aprendizaje duradero y de calidad." Es decir, se sigue manteniendo una estructura educativa caduca, incapaz de afrontar la realidad de una sociedad cambiante y globalizada: "la escuela sigue anclada en contenidos y métodos del pasado." No existe actualización y adecuación de contenidos. Creo que debemos estar de acuerdo en que "el modelo educativo vigente hace tiempo que ha caducado."

Resulta sencillo criticar y culpar a la sociedad consumista del fracaso escolar en los niños y niñas de hoy en día. Pero siempre han existido distracciones que puedan afectar al desarrollo educativo. Quedarse solo en la superficie no resuelve los problemas reales de la educación; "la sociedad manifiesta una cierta actitud hipócrita: se ve reflejada en el espejo de niños, niñas y jóvenes y, a veces, no le gusta lo que ve, pero, en vez de analizar las causas, arremete contra la imagen que se proyecta en ellos." Y esta muestra del desapego entre la sociedad y la escuela hace que el espacio entre ambas se convierta en una profunda sima. Los alumnos y alumnas no perciben en el aula el reflejo de la sociedad en la que viven, sino un mundo paralelo, escasamente razonado y, cada vez, menos vinculado a su entorno vital.

Pero, no nos olvidemos, el principal problema radica en los docentes, ya que "no es verdad que los docentes españoles tengan un exceso de formación pedagógica y un déficit de formación en contenidos ...", sino, muy al contrario, han tenido una formación exhaustiva en contenidos y mínima en capacitación docente. Si a esto le añadimos el conformismo que el sistema educativo español fomenta entre ellos nos encontraremos con un problema de difícil solución, ya que entramos en un círculo vicioso de complicada salida.

Quiero resaltar una frase del manifiesto que me parece muy acertada: "el fracaso escolar no solo se manifiesta por los que abandonan o suspenden, también por los que aprueban sin haber conseguido un aprendizaje duradero y de calidad." Ni los sistemas educativos previos a la actual LOE, como la trasnochada y patética LOCE de los tiempos aznaristas, ni las retrógradas modificaciones de algunas Comunidades Autónomas van a colaborar en reducir esa brecha entre la sociedad y la escuela; "el cambio ha de venir de la recuperación y actualización de aquellas ideas y experiencias que han demostrado su capacidad transformadora."

En resumen, éstos son algunos de los puntos que menciona el manifiesto para orientar la escuela hacia el siglo XXI y abandonar los patrones que se vienen aplicando desde los terribles años 40 del siglo pasado. Se propone que la escuela esté "centrada en los estudiantes y en su desarrollo integral...", "...buscando la calidad frente a la cantidad...", "...con metodologías investigativas que promuevan aprendizajes concretos y funcionales...", como, por ejemplo, "...aprender a aprender...", utilizando "recursos didácticos y organizativos modernos y variados...", "...con formas de evaluación formativas y participativas..." y unos "...docentes formados e identificados con su profesión...", "...con momentos para diseñar, evaluar, formarse e investigar..."; la escuela deberá presentar un "... ambiente acogedor...", "...cogestionada con autonomía por toda la comunidad educativa..." y deberá ser "...auténticamente pública y laica...".

Y tenemos patrones en los que fijarnos. Lo que no estoy seguro es que no hiciéramos una mala copia de lo que ya está inventado, en el caso de que se hiciera. No obstante, continuan sobrevolando negros nubarrones sobre el futuro educativo, a juzgar por las folclóricas actitudes de muchas instituciones políticas.
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