5 de octubre de 2008

LA CRISIS DE LOS RICOS (2)

No aprendemos. Finalmente el Congreso norteamericano aprobó la ley que va a permitir comprar con fondos públicos toda la deuda generada por la banca y los fondos de inversión de Estados Unidos. En pocas palabras, la ciudadanía va a financiar la salvación de aquellas entidades que han sido nefastamente gestionadas y que solo han servido para llenar todavía más los bolsillos de quienes ya los tenían suficientemente llenos.
Cierto es que la ley aprobada incluye algunas modificaciones con respecto a la que fue rechazada la semana anterior, pero la esencia de la misma se mantiene. Las amenazas del miedo que estuvo generando el propio presidente norteamericano tanto en la ciudadanía como en los congresistas que tenían que votar la ley. Esta actitud no debería sorprendernos, pues es la que ha seguido el nefasto neocon desde que un día los terroristas de Al Quaeda encendieran la mecha del miedo como elemento fundamental para sostener cualquier postura política.
Quizá soy muy ciego, pero sigo sin ver por qué el propio sistema financiero iba a ser incapaz de regenerarse y reconvertirse, limpiando la basura que llevaban acumulando durante largos años. No olvidemos que esta crisis, por lo menos hasta ahora, es financiera y no económica. Los desastres originados por la falta de regulación y de control de las entidades financieras subyacen en el origen de esta crisis. Y su repercusión no debería ir más allá, al menos en los países en los que no todo el monte era orégano financiero. La globalización provoca que el cierre de un ciclo económico boyante como no se había visto otro en los últimos 15 años esté provocando en algunos países el temor a un colapso por el brusco parón de las principales cifras macroeconómicas.
¿A quién beneficia la inyección económica pública norteamericana? Para empezar, al propio sistema financiero norteamericano. Aunque parece que los tiempos del "todo vale" van a pasar a la historia, los responsables de esta crisis van a salir indemnes y van continuar entre bambalinas, moviendo los hilos de las tramas, como hasta ahora. Quizá con un mínimo control, pero esto no va a provocar que respondan por sus desaguisados anteriores.
¿Qué consecuencias puede tener el desarrollo de esta crisis en países como España? El ajuste parece que va a ser más fuerte de lo que esperaban las autoridades económicas, pero tenemos un sistema financiero bastante saneado y se ejerce un control desde las autoridades que ha impedido la realización de desmanes como los ocurridos en Estados Unidos. Esto no significa que la coyuntura del país no se resienta, pero es posible que solo resulte en un par de trimestres de crecimiento nulo o mínimamente negativo, un repunte del desempleo que pueda ser asimilado en un plazo no superior a dos años y una recuperación de la tasa de crecimiento hacia mediados del año que viene.
¿Qué pasará con los llamados países emergentes? Sin duda, se van a resentir fuertemente en su crecimiento, pero también servirá para hacerse más fuertes y crecer de una manera más consistente, saliendo de la "burbuja de crecimiento" en la que se encontraban.
¿Y la postura europea? Una vez más, Europa sigue dando muestras de su falta de cohesión y de una insoportable carencia de armonía entre los distintos países. Claro que con un presidente de turno como el napoleónico Sarkozy, cualquier posibilidad de una postura común y una acción coordinada quedan dinamitadas por la megalomanía del personaje y de sus "amigos".
Queda por determinar quién va a pagar por todo esto. Si ha llegado hasta aquí, el lector es ya suficientemente inteligente como para saber en quiénes va a recaer el peso de la salvación financiera.
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Suscríbete por rss

Suscríbete por correo electrónico